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Durante miles de años los aborígenes australianos usaron
en forma popular el aceite de emú por sus efectos
analgésicos, anti-inflamatorios, humectantes y
regeneradores de la piel.
Sus fantásticas cualidades se difundieron a tal punto,
que desde hace casi una década el producto se
industrializó, tanto por sus beneficios terapéuticos
como por su capacidad única de penetrar en forma rápida
y profunda en la epidermis, por estimular células nuevas
de la piel y por atenuar cicatrices, quemaduras y marcas.
Actualmente está incorporado en los registros de los
departamentos de salud de Francia, Japón, Nueva Zelandia,
Australia y Estados Unidos, siendo estos dos últimos
países los principales productores de este aceite animal
en el mundo.
El Aceite de Emú que se utiliza en nuestros productos,
cuenta con la certificación de Refinamiento y
Destilación Molecular, así como la Certificación de la
Asociación Americana De Emú. |